Leo en vuestros blogs y en las páginas de la prensa cibernaútica, las atrocidades que ha soltado por su boca el ínclito Obispo de Granada, a cerca de que aquellas mujeres que abortan luego no pueden protestar si las violan…
Desconozco qué mecanismo mental estropeado le lleva a este animal de bellotas a semejante conclusión, quizá las ganas de meterla en caliente, que no es bueno eso del celibato.
Me sorprende que una religión, el catolicismo, que nace de las enseñanzas de Cristo, un rojo, un tío que decía amaos los unos a los otros como yo os he amado, que estaba liado con una puta, que iba con 12 descamisados haciendo el bien, que quitaba a los ricos para darles a los pobres (ríete tu de Robin Hood), que convertía el agua en vino, (toma milagro), que expulsó a los Mercaderes del Templo (tiembla Diaz Ferrán, si Jesusito estuviera en nuestros días, a latigazos te sacaba de la CEOE, sin vergüenza), un iluminado que ponía la otra mejilla (no almejilla, cotxinos), haya llegado hasta este punto de fanatismo.
Lo cierto es que de aquellos primeros cristianos, a estos católicos de hoy, va una historia oscura y triste, de Reconquista, analfabetismo, miedo, Inquisición…
Ayer me preguntó mi hija, 15 años, “mamá, si antes con los Griegos, había gays y no pasaba nada, cómo es que ahora dicen los curas que son unos enfermos”… y yo tuve que explicarle el esplendor cultural de Grecia y Roma, la riqueza de los persas sasánidas, riqueza cultural, arquitectónica, médica, los ocho siglos de luz en los que España estuvo en manos del moro y lo que vino después, con la guarra de doña Isabel la Católica que decidió no lavarse hasta acabar la reconquista, con sus confesores, su Santa Inquisición, sus Cruzados y su Santiago y cierra España, la Edad Media de miedo, dolor, enfermedad y muerte…
Algunos dirán que en lugar de educar a mis hijos, los adoctrino, pero no, yo no les llevo a megamisas por la familia, ni a manifestaciones antiabortistas, ni a la Cabalgata de los Reyes Magos con carrozas pro vida, no, yo me limito a dejarles pensar, no les bautizo, ni les llevo a clases de catolicismo feroz, yo pecador me confieso a dios, sino que les apunto a Historia y cultura de las Religiones o Alternativa, les llevo al teatro, al cine, les compro libros, vemos juntos el telediario y hablamos, hablamos en libertad de todo lo humano y lo divino y después ellos, ellos ya verán qué hacen con sus vidas, que bastante tengo yo con ver qué hago con la mía.